Tu recuerdo empapa mi conciencia
Y hace crecer un deseo incandescente
Luminosidad vislumbrada
En el atardecer de mi mente.
Súbita y permanente
La sensación de tenerte
¿O de qué tú me tengas?
En realidad no hallo respuestas...
Y viajando en este valle,
Hay entes en el paraje...
Y no está demás decir
El sentido de este vagaje.
Recorriendo las calles
Del sueño perpetuo...
Y el viaje sin ti
Se hace eterno.
Y aún siento tu aroma,
El olor de tu piel...
Tus manos en mi,
Recorriendo mi ser.
¿Qué está sucediendo?
¿Qué laberinto haz encontrado?
Los senderos de mi alma
Ni siquiera yo los he explorado.
Tu mirada complaciente...
Tu sonrisa inherente...
Tus labios desatados,
Para terminar abrazados.
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