sábado, 21 de julio de 2007

Más Allá de la Muerte

Te quiero decir tantas cosas...

Pero son tantas, que no encuentro

Palabras para explicarlas.


Sé que con solo mirarme

Te das cuenta de lo que dice mi sangre.


Ardo por dentro ardo cuando te siento,

Quisiera perdurar nuestros besos,

quisiera que no se apagáse este sentimiento.


¿Pero querer alcanzará?

Cuando sé que no me haz de amar.


Duras palabras que atraviesan mi corazón

Como puñales... cuando hablamos de amor.


Cortes transversales, cortes longitudinales,

Sangre goteante desparramada sobre nuestros cadáveres.


Pero todavía estamos unidos en alma,

perduramos por la eternidad;

vislumbrando un paisaje en alba,

que más allá del cielo nos llevará.

sábado, 14 de julio de 2007

Amor al Morir


Muerte te veo lejana,
Pero puede que estes cerca
¡Oh, Muerte! tu sombra en mi ventana,
vigila desde la mañana

Y cuando caes, cuando estas dentro de mi
Atraviesas el umbral del existir
Y la vida se me apaga
Ya no siento la llama

"Frío" que bien, o no del todo, talvez;
me cubres, me envuelves de penurias,
pero me salvas de tantas amarguras

El que tropieces en mi camino,
no es del todo un castigo
Como muchos lo podrian creer;
¿Es qué en realidad me enamoré?

Si, de esa risa, de esas miradas,
¡Oh Muerte! Eres tan atolondrada.


martes, 10 de julio de 2007

Abre los ojos

Te divides en dos...
Vida mía ¿Piensas acaso dos veces?
Tanto truco en esa cabecita ¿Qué planeas?
¿Es acaso una nueva estrategia?

Desnudaste tu persona frente a mi, ya no sabes siquiera que decir.

Manipular a la gente un plan más
¿Crees que todos van hacer lo que dicte tu pensar?

Dicen que desde arriba nos manejan como marionetas,
pero aquí abajo tu nos mueves como piezas.

¡Ah! Claro, este juego que quieres ganar
la eterna lucha que quieres trucar
¿Acaso no te das cuenta?
Estás ciego: no puedes amar.





viernes, 29 de junio de 2007

Game


Serena...

Espera...

Piensa,

Antes de tirar las piezas.


Porque este juego es una encrucijada

En este juego apostamos carne y alma.

Y es un gran tablero, casi de ajedrez;

Y entre tantas piezas lo vislumbro a él.


¿Pero qué decir?

La duda del vivir.

¿Pero qué creer?

La duda del saber.


Sólo espera tu turno,

Y piensa bien.

La torre te acecha

Y el alfil también.

jueves, 28 de junio de 2007

Despierta


La vida no es una competencia que puedas ganar,

es más bien disfrutar de lo que te puede gustar.

Pues vivir compitiendo no es el bienestar

y una simple sonrisa no te va a bastar.


Disfruta de lo simple que puedes encontrar,

en cosas tan sencillas como el mirar,

complicas las cosas de tanto pensar

y olvidas lo máximo y primordial.


Armonia es el ideal,

la mezcla perfecta

entre el bien y el mal.

lunes, 25 de junio de 2007

Para tí...

El agua se desliza sobre la arena,
el agua me indica su transparencia;
y me recuerda sus ojos, me recuerda su tierna voz
Y no olvido nada, y no quiero pensarlo más...

Pero bien no debiera volver a recordar,
la bella ilusión plasmada, la ilusíón de su mirar.

Y no olvido nada, y no quiero pensarlo más...

Y las veces que creí que más cerca estaba,
fueron las veces en que en realidad más me alejaba...

Y no olvido nada, y no quiero pensarlo más...

Si pudiera haber existido antes en aquel camino,
si sólo se hubieran juntado antes nuestros destinos.
La línea ya está trazada, pero no del todo;
solo queda esperar y encontrar algún modo.

Y no olvido nada, nunca más.


sábado, 23 de junio de 2007

El Río


Se encuentra frente a sí y no puede articular palabra, su reflejo en el agua no es el que pensaba. Se veía envejecido, con muchos años por encima, su pelo denotaba esa misma vejez, casi por completo cubierto de canas, y su piel, sí su piel fue lo que más le impactó, daba la sensación de estar tocando aquel pellejo arrugadísimo, que más de una vez sintió con detenimiento al comer pasas. “Para la memoria” le decían. Pero ahora ya la había perdido, pues, no recordaba el transcurso de tantos años, que fue de su yo joven: aquel que poseía una mirada certera, casi segura, aquel que podía sonreír sin mostrar ni un solo diente postizo, pero ahora se encontraba atrapado entre presente y futuro, entre pasado y presente, no tenía escapatoria, salvo correr. Atinó a levantarse, pero apenas si pudo, pues, sus piernas estaban débiles; miró hacia adelante y trató de correr lo más rápido que pudo, la persecución lo estaba extenuando, giró su cabeza volteándose y se encontró con un pelotón de fusilamiento; siguió corriendo, hasta verse atrapado por una gran pared llena de espejos, allí se veía reflejado, pero su yo joven; volteó asombrado y no lograba entender por que el grupo de hombres armados no se reflejaba. Acercó sus manos hacía las del yo joven reflejado en aquel gran espejo, sin lograr entender aún por qué las suyas estaban envejecidas, y lo traspaso, traspaso la gran pared conformando un todo consigo mismo.

Blanco, blanco, sólo veía luz. Sintió un remezón y un sonido que se atenuaba, era el despertador, debía iniciar una nueva jornada de trabajo. Se levantó tomó una ducha y se quedó largo rato observando su reflejo en el espejo, era joven tenía la piel tersa. Tomó desayuno y partió a la oficina. Tomó la micro correspondiente y al sentarse, antes que la micro partiera dirigió su mirada a la acera, en una banca un hombre de unos setenta años estaba sentado, su imagen le recordó a la de su yo futuro, el anciano se percató de que estaba siendo observado y le respondió con una mirada furtiva. Partió la micro, pensó en aquellos pensamientos que lo atormentaban día y noche... la vejez.

Al llegar a la oficina el trabajo de siempre, documentos y más documentos que llenar; en la colación se compró una hamburguesa y un vaso de bebida, antes de beberla se cercioró que su reflejo siguiera allí joven...’Como debe ser’ pensó. Volvió a la jornada laboral y se encontró con lo mismo de siempre: más facturas y papeles, ‘La rutina me va a matar’ dijo en voz baja. A las seis de la tarde terminó de ordenar los últimos papeles del día.

Tomó un autobús y decidió dirigirse a la plaza, no era la primera vez que lo hacía. Allí se encontró con una presencia casi ilusoria, una joven de cabellera larga, piel y ojos claros, con un vestido ceñido con el color del mar, lo miró tibiamente y le hizo un gesto indicándole un camino, él la siguió, pero a los pocos metros de andar perdió su rastro, se encontraba encandilado por la bruma y rodeado de arboles, mira su cuerpo y está vestido con trajes de época de antaño, siente ganas imperiosas de correr. Escucha gritos: ¡Es él! ¡Es él! ¡Él es el asesino! ¡Él la mató! Corre y corre hasta alcanzar un pequeño sendero, se encuentra frente a un pequeño riachuelo, decide tomar agua y se observa a sí mismo en el agua... pero no era él, denotaba una vejez que lo intranquilizaba, su rostro estaba demacrado por el pasar de los años. Se escuchan balazos y el agua se tiñe color carmín.